DEFINICIÓN
Entorno urbano
Uno de los problemas más interesantes de la
Geografía urbana es, sin duda, el de la misma definición de lo
"urbano", el de la definición de la ciudad. Es, además, un problema
fundamental, ya que, si no fuéramos capaces de identificar con precisión las
características de este fenómeno como algo sustancialmente diferente de lo
"rural", es claro que la misma existencia de una rama de la Geografía
dedicada a su estudio podría carecer, en último término, de sentido.
Si en épocas pasadas, anteriores a la
Revolución industrial, la distinción entre lo rural y lo urbano, entre el campo
y la ciudad, era, probablemente, neta e indiscutible, dicha distinción parece
hoy mucho menos clara. En efecto, el desarrollo de los medios de comunicación
en su sentido más amplio, es decir, de los medios de transporte y de los de
transmisión de mensajes e información; la desaparición de las antiguas
servidumbres de localización de la actividad económica ante las posibilidades
actuales de distribución y división de energía; la homogeneización de muchas pautas
de comportamiento, de formas de vida y de actitudes en relación con la
elevación del nivel de vida y la acción generalizada de los medios de
comunicación de masas, han contribuido en los países industrializados a borrar
muchas de las antiguas diferencias entre ciudad y campo, haciendo confusa y
problemática esta distinción.
Es por ello por lo que no resulta ocioso
plantear y discutir el problema de la definición de la ciudad, de los
caracteres que se han atribuido al hecho urbano, para ver si continúa siendo
posible seleccionar esta realidad como un objeto específico de nuestras
investigaciones. En general se clasifica el entorno en cuatro clases:
· Zona rural.
· Suburbano.
· Urbano
· Urbano denso
Se pueden desarrollar modelos específicos
para cada tipo de entorno. Sin embargo, existen clasificaciones más objetivas
donde intervienen: La densidad de superficie de los edificios. El volumen medio
de los edificios. Altura media.
CONCLUSIÓN
Actualmente, para
establecer una comunicación entre dos puntos se pueden emplear, en primera
instancia, dos alternativas: una conexión mediante cable o bien una tecnología
inalámbrica. Cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes y la elección
depende de la aplicación concreta. Sin embargo, desde hace tiempo, la
alternativa más común para realizar una comunicación entre un origen y un
destino ha sido el cable; ejemplos como el hilo de cobre, la línea de
transmisión, el coaxial o la fibra óptica resultan familiares. Aunque
actualmente la transmisión por cable sigue siendo muy usada, la alternativa de
la transmisión inalámbrica va ganando terreno y es una solución cada vez más
utilizada.
En las zonas rurales
o países en vías de desarrollo, existe un déficit de infraestructuras de hilo
de cobre o fibra óptica para proveer servicios de banda ancha. A esto se une a
la actitud reacia a su instalación por parte de los proveedores debido al
escaso beneficio que obtienen de ello. En este caso, la alternativa inalámbrica
es la única posible.
En base a ello, las
tecnologías inalámbricas están siendo cada vez más empleadas en multitud de
aplicaciones que cada vez nos parecen más comunes
BIBLIOGRÁFIA